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Está en el centro del Sistema. Con una masa del torno al 99,98% del total, es sin duda el astro rey y posee la atracción gravitatoria necesaria para evitar que el conjunto se disuelva y disgregue. Su edad es de aproximadamente unos 4600-5000 millones de años y se encuentra en lo que denominaríamos etapa intermedia o secuencia principal. Su comportamiento como estrella, es extremadamente estable, lo que propicia la aparición y continuación de la vida sobre el planeta tierra. Compuesto principalmente de hidrógeno y helio, su enorme masa le permitió en su día iniciar las reacciones nucleares que le dan las características propias de una estrella. |
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El proceso que tiene lugar en el interior del núcleo solar, es muy simple de explicar, pero tremendamente complejo al mismo tiempo; Cuando comenzó a colapsarse la materia interestelar que originó el Sol, los átomos de hidrógeno, rebotaban unos contra otros, de tal manera que la temperatura fue aumentando gradualmente, al mismo tiempo que por su enorme atracción gravitatoria, el conjunto se comprimía más y más, hasta que estuvo lo suficientemente denso y caliente, para que los átomos una vez chocaban, ya no rebotarán los unos contra los otros debido a que la fuerza de repulsión natural, era inferior a la fuerza de atracción gravitatoria, por lo que se combinaban para formar el átomo perteneciente al siguiente elemento de la tabla periódica. En el caso del hidrógeno, al ser este el más abundante dentro de la esfera solar, su fusión daba como resultado, la transformación al helio, su siguiente en la tabla periódica y por consiguiente una importante emisión de calor y luz. Cabe resaltar que el Sol, debido a que su masa no es lo suficientemente considerable, es incapaz de transformar elementos que estén por encima del hierro. Para que el Sol iniciara sus procesos nucleares internos, hizo falta un largo período de aproximadamente mil millones de años. |