El astrónomo norteamericano Jim Christy, en 1978, después de observar varias fotografías en la que Plutón aparecía con una forma de pera, concluyó que que este aspecto se debía a la presencia de otro astro muy cerca de Plutón.

De hecho, se trataba de Caronte, el pequeño satélite de Plutón. Este pequeño mundo tiene unos 1 100 Km. de diámetro, lo que es casi la mitad del diámetro de Plutón. Ambos están tan cerca uno del otro, que mas bien parecen conformar un sistema doble, con un centro de gravedad en común. 

Plutón y Caronte se encuentran separados por 19 500 Km. (nuestra luna está a 384 000 Km.). Esta proximidad hace que que la gravedad de uno, levante abultamientos en la superficie del otro (así como la luna provoca las mareas sobre la Tierra). Estos abultamientos, fueron frenando la rotación de ambos, y ahora se hallan fijos, uno frente al otro: Plutón rota una vez cada 6 horas, el mismo tiempo que tarda Caronte en orbitar al planeta y rotar sobre su eje. De éste modo, desde la superficie de Plutón, Caronte se vería como un cuerpo fijo en el firmamento.

Aunque plutón se halla demasiado lejos como para que podamos ver detalles en su superficie, algunos mapas de brillo, revelaron que Plutón posee blancos casquetes polares, compuestos quizás de metano congelado. El resto del planeta presenta una coloración rosada. La helada superficie de Caronte sin embargo, parece estar cubierta de hielo, sin rastros de metano. Se cree que plutón posee un núcleo rocoso, cubierto por una gruesa camada de agua congelada, y una superficie de hielo y metano congelado. Cuando Plutón está mas cerca del sol, parece partes de la superficie se evaporan, formando una fina atmósfera de metano y nitrógeno.